lunes, 14 de septiembre de 2015

Un cuarto turno para el acceso a la profesión docente en Secundaria

Un cuarto turno para el acceso a la profesión docente en Secundaria

                Ahora que se habla de la posibilidad de introducir algo similar al MIR de los médicos para el acceso a la docencia, pienso que, igualmente, se podría imitar a la judicatura y proponer una suerte de cuarto turno para convertirse en profesor de secundaria. La cosa sería tan simple –o, quizás, tan compleja- como valorar la experiencia laboral, obviamente relacionada con la materia a la que se oposite,  de los candidatos a profesor (los cuales deberían ser graduados o licenciados universitarios). Una opción de este tipo permitiría que nuestra Secundaria pudiese oxigenarse, al contar con profesores que conocen directamente la aplicabilidad laboral de la asignatura que impartiesen.
                La mayor parte de nuestro profesorado no ha salido en su vida del aula: primero ha sido estudiante y después profesor. Con esto ni digo ni insinúo que para ser profesor se precise contar con una experiencia laboral extra-docente. Lo que sí creo –y advierto de que carezco de datos empíricos que puedan avalar esta propuesta- es que nuestros institutos se verían claramente beneficiados si pudieran contar con gentes que procediesen del ámbito de la empresa (o simplemente del trabajo no docente). ¿No sería deseable contar con profesores de química que han trabajado durante años en un laboratorio,  con docentes de literatura con experiencia en el mundo editorial?
                Es probable que esta vía de acceso se convirtiera en una opción para profesionales mal pagados o despedidos del sector privado. Quienes están en buena situación, posiblemente no renunciarían a unos emolumentos más elevados que los que ofrece el trabajo de docente. Nada habría que objetar a que así fuera. Sin embargo, tenemos ejemplos claros de personas que han renunciado a empleos de alta retribución en favor de un trabajo como el docente, al que ven más sentido. Este sería el caso, mutatis mutandis, de Salman Khan con su academia homónima.
                Si esta propuesta encontrara algún eco, habría que definir qué requisitos exigir a los aspirantes a este cuarto turno. Seguramente se tendría que pasar una oposición con temas de las materias correspondientes –habría que ver cuántos y cuáles-  y contar con el máster de Formación del Profesorado en Secundaria (de cuya calidad no sabemos gran cosa).

                Lo que aquí planteo es un problema para la enseñanza pública –cuyo carácter funcionarial actual es un serio inconveniente-. Ni la privada ni la concertada tendrían obstáculo alguno para contratar al profesional que mejor les pareciera. 

1 comentario:

  1. Quizás sea más importante dotarse de un sistema ágil, eficaz y eficiente para desprenderse de la incompetencia y de la ausencia de colaboración en los proyectos educativos de centro.

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